Ángel Fabián El Fidéo Di María Hernández

El Fideo, nació el 14 de febrero de 1988, en Rosario. “Nacer en La Pedriel fue y será lo mejor que me pasó en la vida” (Frase tatuada en su brazo izquierdo) es papa de Mía a quien le dedica sus goles con el Corazoncito. Actividad: servicios prestados por profesionales y tecnicos, para la realizacion de practicas deportivas (incluye la actividad realizada por deportistas, atletas, entrenadores, instructores, jueces arbitros, escuelas de deporte, etc.)“Definitivamente es una daga en el corazón de los argentinos este partido”, decía el narrador Alejandro Fantino de Radio La Red de Argentina mientras relataba el minuto 117 del partido de su selección frente a Suiza.

De repente vio a Messi llevar la pelota por el centro del campo en medio de una marea de camisetas rojas y su voz fue acelerándose al mismo tiempo que su corazón, el cual estalló de júbilo luego que el balón fue a los pies de un joven de flaca figura, piernas largas y orejas enormes, su nombre: Ángel Di María.

Luego transcurrieron 25 segundo en los que la garganta del locutor argentino se llenó de puro gol, y al igual que todo un país, que se rindió ante ángel de carne y hueso.

Pero ¿quién es Ángel Fabián Di María Hernández?, pues el balón nos lleva a la ciudad de Rosario un 14 de febrero de 1988, lugar y fecha en que nació este aún joven futbolista y medallista olímpico que juega como extremo derecho.

Creció junto a su familia en el barrio “La Pedriel” en la zona norte de Rosario. Su padre, Miguel, estuvo a punto de ser jugador profesional de fútbol en River Plate pero sufrió una lesión antes de poder debutar y se alejó de la actividad para luego trabajar en una carbonería por 16 años ante la mirada de un pequeño Ángel, quien le ayudaba a armar las bolsas de carbón y repartirlas hasta que debutó en primera división, donde esperaba imitar a su ídolo Cristian “Kily” González.

“Angelito era muy inquieto. Estaba siempre de acá para allá, pateando una pelota o cambiándose de lugar en el aula de la escuela. Era una bolsa de nervios. Hasta que un día el médico me dijo: “Su hijo tiene que hacer algún deporte y estará más tranquilo”. Y en lugar de llevarlo a karate, preferimos que jugara al fútbol”, relató su madre Diana Di Maria.

Como todo talento del fútbol, Di María se quedó poco tiempo en el torneo argentino, donde defendió la camiseta de Rosario Central, equipo en el que jugó en total 39 partidos, convirtiendo seis goles hasta junio de 2007 cuando fue transferido Benfica de Portugal por casi 6 millones de euros.

Pero antes Di María dejó con la miel en los labios a los hinchas de Boca Juniors, club que había ofrecido por su fichaje la cantidad de US$ 6’500,000 pero la respuesta del rosarino fue NO, algo que se repitió ante una oferta del Rubin Kazan de Rusia.